martes, 19 de diciembre de 2017

ENAMORÁNDOME DE VARSOVIA




Las cosas que no se planean a veces son las que mejor salen, prueba de ello ha sido esta fantástica escapada a la capital de Polonia. 


Varsovia  es una ciudad fuerte que ha sabido resurgir de sus cenizas. Fue duramente devastada durante la Segunda Guerra Mundial.

Su casco histórico es el más nuevo de toda Europa, está reconstruido en su totalidad tras los bombardeos del ejercito nazi. 

Todo este gran esfuerzo posteriormente ha sido recompensado, declarando su centro histórico como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


No es una ciudad cara y es perfecta  para una visita de tres o cuatro días.
Existen dos aeropuertos Fryderyk Chopin y Modlin. Nosotros lo hicimos desde este último, hay varias maneras de desplazarse hasta la ciudad.

Modlin Bus, taxi y transfer comparando varias opciones  elegimos la del coche compartido, la diferencia de dinero respecto  al bus no era demasiada y nos pareció mucho más cómodo que nos dejaran en la puerta del hostel.

Para el alojamiento no pudimos elegir mejor, DREAM Hostel Warsaw, ubicado en pleno centro histórico con excelente relación calidad precio, elegimos una habitación  con baño privado.

Una de las ventajas de llegar un domingo es que muchos de los museos de la ciudad son gratuitos, aprovechamos para hacer una visita al Castillo Real y cambiar algo de dinero. A pesar de que Polonia pertenece a la Unión Europea aún conserva su propia moneda "Zloty" es mejor comparar antes de cambiar, los sitios más turísticos suelen dar  peor cambio.

Sala de tronos.

Interior Castillo Real.

Al salir era practicamente de noche a pesar de que eran las 15:30.
La ciudad estaba preciosa con la decoración navideña, hacía bastante frío, pero nada que no se pueda remediar con abrigo y ropa térmica. 

Fachada del Castillo Real


Después del paseo se nos hizo un poco tarde para comer.
Teníamos muchas ganas de probar sus famosos pierogi, pequeñas empanadillas rellenas, que pueden ser dulces o saladas. Hay una gran variedad de restaurantes, elegimos Zapiecek, que es una cadena de comida tradicional polaca repartidas por toda la ciudad.

Pierogi dulces rellenos de fresa con grosellas.


Para finalizar el día, caminamos hasta el Palacio de la Cultura y la Ciencia, actualmente es el segundo edificio más alto de Polonia, fue un regalo  de Stalin a la nación polaca, sin embargo no es muy querido por los habitantes de Varsovia, ya que representa el regimen comunista.
En la planta nº 30 hay un mirador  desde donde se puede ver una vista panorámica de toda la ciudad.

Palacio de la Cultura y la Ciencia.


De camino al hostel, nos encontramos con diferentes escenarios navideños a cual más bonito. Me sorprendieron sus luces mágicas y elegantes pensadas para grandes  y pequeños.

decorados con magia.

El tren de la ilusión.


Papa Noel nos envía un saludo.

Amanece de nuevo con frío, después de haber desayunado unos pasteles tradicionales,  fuimos hasta el Palacio de Wilanów, se encuentra en la estación final de la llamada Ruta Real, que comienza en el Castillo de la Ciudad Vieja, este palacio es también conocido como el Versalles polaco. 
Puntualizar que el transporte funciona muy bien y que nos encontramos con una ciudad muy limpia.

Palacio de Wilanów.

Toca poner rumbo al  parque Liezenki, el más grande de Varsovia, cuenta con un jardín chino, un conjunto palaciego, un lago y el monumento a Fryderyk Chopin donde todos los domingos del verano tienen lugar conciertos al aire libre.

Jardín chino en Parque Lazienki.

Monumento a Chopin, algo desolado en invierno.

Nos vamos a la Ciudad Vieja, para después subir hasta el campanario de la iglesia de Santa Ana,  desde donde se obtienen unas vistas preciosas, lastima que el Castillo Real estuviese en obras.
La tarde la dedicamos a pasear por los mercadillos y a recorrer sus calles iluminadas.

Vistas desde el campanario de Santa Ana.

Decorados  navideños.

Puestos navideños.

Entrada al mercadillo de la Barbacana.

Tras atravesar el mercadillo nos fuimos hasta la Plaza del Mercado donde se encuentra el símbolo más importante de Varsovia, La Sirenita, ahora en Navidad se encuentra rodeada por una pista de patinaje.

En la plaza hay una gran variedad de cafés, restaurantes y puestos navideños con comida típica.

Plaza del Mercado.

El segundo día iba a ser muy intenso, lo dedicamos a descubrir más a fondo las calles de la ciudad y alguna de sus curiosidades.

Bonitos rincones.

En una pequeña plaza triangular en la calle Kanonia, se encuentra una enorme campana que jamás fue colocada en ninguna iglesia. Cuenta la leyenda, que si das tres vueltas alrededor de ella con el dedo índice, se acabara cumpliendo tu  deseo. Se puede observar la casa más estrecha de toda Varsovia al lado de la campana.

Casa más estrecha de Polonia.

Siguiendo nuestro camino nos encontramos con la Barbacana es uno de los pocos elementos que se conserva de la antigua  fortificación que rodeaba la ciudad, sirve como puerta de entrada a la Ciudad Vieja (Stare Miastro) fue demolida casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Entrada a la Barbacana.

En uno de los laterales de la Barbacana, se encuentra el monumento al pequeño insurgente, es una estatua  que conmemora a los niños soldados que servían como mensajeros y que fallecieron durante el Alzamiento de Varsovia.
La escultura es un niño portando un arma con un casco demasiado grande.


Antes de coger el metro que nos llevaría de nuevo hasta el Palacio de la Cultura, pasamos por el monumento al Alzamiento de Varsovia, las esculturas de bronce son muy expresivas y representan  el importante acontecimiento histórico.


Monumento al Alzamiento de Varsovia.

El aspecto del Palacio de Cultura cambia totalmente de día, de noche me pareció más bonito. Cogimos el ascensor hasta la planta nº30 y estas son  parte de las vistas que se pueden ver desde arriba. El día estaba nublado y gris y no se aprecia muy bien.


Palacio de la Cultura y la Ciencia.

Vistas desde el mirador.

Es hora de ponernos en marcha hacia Stare Miasto, el Centro Histórico de la ciudad, para visitar la casa museo de la científica Marie Curie, galardonada con dos premios Nobel  en química y física, este ultimo compartido con su marido, por el descubrimiento de dos elementos el polonio y el radio.

Casa museo Marie Curie.

Interior de la casa.

Después de entrar en calor con unas sopas típicas polacas y unos pierogi, fuimos hasta el gueto de Varsovia situado en la calle Prozna, la única calle que se salvo de la destrucción, a día de hoy el edificio está siendo restaurado, en el aún se conservan los impactos de bala y metralla así como los carteles con el nombre de la calle según el idioma del invasor. Justo cuando pasamos estaban rodando una película.

Sopas tradicionales con pierogi.

Una de las puertas de entrada al gueto.

Carteles de la calle en diferentes idiomas.

Llega nuestro último día y  lo quisimos aprovechar al máximo, para ello nos fuimos a  conocer el barrio de Praga.

Barrio de Praga.

Praga se encuentra al otro lado del río Vístula, sus calles se libraron de gran parte de la destrucción que asoló  Varsovia, esto hace que sus edificios sin reconstruir sean únicos.

Nuestra visita comienza en la plaza  con el monumento dedicado a los músicos ambulantes de Praga.

Monumento dedicado a los músicos ambulantes de Praga.

Dimos un paseo por sus calles, observando con atención los edificios de aspecto viejo y gris como si el tiempo los hubiese detenido.

Llegamos hasta el al bazar  Różyckiego de aspecto decadente y abandonado, me llamó la atención la venta ambulante de trajes de novia. Con esto dimos por finalizada la visita al barrio.

Edificios del barrio de Praga.

Entrada al bazar.

Vestidos de novia en el bazar.

Nuestra ultima tarde la vamos a dedicar a pasear por  la calle Krakowskie Przedmieście, que nos viene genial por que es la calle de nuestro hostel.

En esta calle nos encontramos con la iglesia de la Santa Cruz, donde se encuentra en uno de los pilares, el corazón de Chopin sumergido en coñac.

Iglesia de la Santa Cruz.

Aquí se encuentra el corazón de Chopin.

También nos encontramos con el monumento al astrónomo polaco Copérnico, la universidad de Varsovia  y el Palacio Presindencial, sede del actual presidente de Polonia y donde Chopin dio su primer concierto benéfico con solo ocho años.

Monumento dedicado a Copérnico,

Palacio Presidencial.

Una cosa que me  llamó la atención son los bancos multimedia que hay repartidos por diferentes puntos de la ciudad. Están colocados en edificios que tuvieron algo que ver con la historia de Chopin.

Bancos musicales.

Anochece temprano, es hora de despedirse de Varsovia, una ciudad con un duro pasado y un esperanzador presente.

Me ha gustado pasear por sus calles llenas de historia, disfrutar de su ambiente navideño, sus luces, su gastronomía.

Han quedado cosas en el tintero, pero siempre habrá tiempo para seguir enamorándome de Varsovia. 

Plaza Nowego Miasta.


     ¡Feliz Navidad! 

Agradecimientos a la oficina de turismo de Polonia en Madrid por toda su ayuda.                                                            




domingo, 22 de octubre de 2017

LA JOYA DEL RIF

Dicen que uno vuelve a lo sitios donde fue feliz.
Esta ha sido la tercera escapada que he hecho a la Perla Azul,  este lugar ha calado hondo dentro de mi, es un pueblo tan fotogénico, tan diferente, tan bonito.

 

Chefchaouen es como sumergirte en el fondo de una enorme piscina, donde puedes bucear y descubrir rincones mágicos, que te transportan a un mundo de colores y aromas diferentes, te seducirá de tal forma que querrás regresar una y otra vez.

Colores y más colores.

Es una sensación extraña, como si algo se hubiese quedado atrapado dentro de mi en este lugar, es un sentimiento difícil de explicar. 


No importa las veces que hayas estado en esta o en cualquier otra ciudad,  siempre habrá rincones bonitos por descubrir. 

Puertas y fuentes perfectamente combinadas.

Perderme por el laberinto de sus callejuelas, detenerme en alguna de sus variadas tiendas y practicar el arte del regateo, observar anonadada como los artesanos trabajan con la madera, sentir esa sensación de relax mientras saboreo un té con menta, es un placer indescriptible. 


La fotografía es otra de mis pasiones y Xauen para ello es un auténtico paraíso, sus diferentes tonalidades de azul te harán perder el sentido, los amantes de la fotografía sabrán de lo que hablo. 


Me encanta pasear por sus zocos, las tiendas de perfumes, jabones, bolsos, la plaza del mercado, donde las mujeres vienen desde el campo vestidas con su traje regional, perfectamente alineadas en el suelo, extendiendo una marea de frutas y verduras, con una desbordante explosión de color.

Mercado de verduras.
 
Otras de las cosas que me gusta es la variedad de pasteles y pastas, paseando apareció esta peculiar patisserie con unos dulces muy apetecibles, difícil resistirse.

La patisserie.

En definitiva, déjate llevar por las sensaciones, disfruta de cada momento,  de cada instante.

Quién sabe si el destino hará que regrese de nuevo, si no es así bastará con soñarte.

Vistas de la Kasbah desde el restaurante Aladín.

La nostalgia es un baúl que está lleno de recuerdos.

Gracias Xauen.

Nuestro segunda escapada a Chefchaouen pincha aquí.